Duja

Edición: Obra única.
Tamaño: 65 x 90 cm
Técnica: Mixta, tinta de oro sobre fotografía.
Intervenidas por Artur Vives.
Proyecto: Psyche.
Año: 2020.
Firmada por el autor.

3.630,00

Descripción

En el mundo hay ciertas palabras que todos sabemos qué significan, pero no conseguimos llegar a un acuerdo en cuanto a su definición. Si las usamos, todo el mundo nos va a entender y va a saber a qué nos referimos a pesar de que las comprendan de una forma distinta a la nuestra.
No todos amamos igual, pero todos sabemos lo que es el amor. No todos entendemos el arte de la misma manera, pero sabemos cuándo usar el término.

Algo parecido pasa con el concepto “alma”. Si os hablo del alma, seguramente todos podréis seguir la conversación aunque no lleguéis a las mismas conclusiones que yo, pero seréis capaces de comprender a qué me refiero.
A lo largo de la historia, los grandes filósofos han definido el alma de múltiples maneras. Y
no solo eso, algunos hasta se han atrevido a ubicarla en alguna parte del cuerpo humano.
Para muchas personas, los conceptos abstractos se nos hacen tremendamente complicados y deduzco que de ahí nace la necesidad de encontrarle un sitio al alma. Es un modo de darle forma.

Estamos más o menos de acuerdo en que el alma es aquello que nos mueve, aquello que nos empuja, aquello que nos define y aquello que forma nuestra personalidad y conciencia. La gran mayoría de la gente la situaría en el cerebro. Podríamos decir que el alma nace de las conexiones neuronales y que, al fin y al cabo, alma y pensamiento son uno. Otros quizá serían más pasionales y menos racionales, y la situarían en el corazón. El alma es aquello que nos hace sentir, que nos late. Puede que alguien incluso la lleve al estómago. Es posible que el alma sea más parte de impulso que de la razón.
Pero, ¿realmente podemos ubicar algo que es incorpóreo y que no cuenta con una definición universal? Es más, la religión lleva años defendiendo que el alma es independiente del cuerpo. Se trata de nuestro “yo”, de nuestra “psique” atrapada en un trozo de materia que se desprende en el momento en el que esta deja de funcionar y serle útil (el alma sería pues, un motor) y, entonces, según si esa alma ha sembrado bondad entre las otras, o no, llega a un lugar agradable o a uno en el que vivirá un sufrimiento eterno.
¿Seguimos siendo nosotros si solo somos alma? ¿Y si solamente somos cuerpo? ¿O solo somos nosotros si compartimos ambas cosas? ¿Puede nuestra alma invadir otros espacios? Al fin y al cabo, tal y como las creencias lo expresan, el alma es una especie de parásito o bien el cuerpo es su prisión. Quizá el propio cuerpo sea esa manifestación material del alma que tanto estamos buscando. Quizá no esté en ningún sitio concreto. Puede que, finalmente, el alma se esté viendo en toda nuestra apariencia.

Información adicional

Formato:

65 x 90 cm · Pieza única

Orientación:

Vertical

Acabado:

Obra intervenida con técnica mixta, Intervenidas por Artur Vives con tinta de oro sobre fotografía en papel Fine Art Baryta de calidad artística y con tintas pigmentadas que son estables a la luz y con una longevidad mínima garantizada de más de 75 años. Con papeles Hahnemühle que garantizan la permanencia y proporcionan un acabado inmejorable.

Certificado de autenticidad:

Esta obra está numerada, pertenece a una serie de edición limitada y viene acompañada de un certificado de autenticidad, con expreso consentimiento del autor.